Me acuerdo con cariño del tiempo en el que estaba dispuesto a comprar segunda mano a 3.000 euros el metro cuadrado. Y de cuando comprendí que 2.000 euros era un precio más que razonable.
Ahora, teniendo presente esos indicadores, mi criterio en la búsqueda ha vuelto a cambiar. Ya no sólo miro que el precio sea competitivo en comparación a los pisos en venta de la zona. O que sea razonable. De un tiempo a esta parte la pregunta ni siquiera es si lo puedo pagar o no.
Para decidirme por un piso en este momento debe satisfacer algo más. Tengo que verlo, me tiene que gustar y estar en un precio que realmente piense que merece la pena. Estamos en la situación en que hay pisos por los que no merece la pena pagar ninguna cantidad.
La oferta existente invita a pensar que muchos de los que actualmente se ofrecen a precios que empiezan a parecer ajustados no podrán encontrar comprador. Es posible que lo que estaba dispuesto a comprar en 120.000 euros ahora no me merezca la pena por más de 80.000 o que ya no esté dispuesto a comprar a ningún precio aquello por lo que hubiese pagado 90.000.
En un escenario de bajadas continuadas y generalizadas ¿quién quiere vivir en un sótano sin luz natural? ¿hay demanda para pisos sin ascensor ni posibilidad de ponerlo? ¿qué pasa con los que ni si quiera podemos considerar vivienda? ¿con aquellos cuya reforma vale más de lo que estás dispuesto a pagar por el piso?
Ahora, teniendo presente esos indicadores, mi criterio en la búsqueda ha vuelto a cambiar. Ya no sólo miro que el precio sea competitivo en comparación a los pisos en venta de la zona. O que sea razonable. De un tiempo a esta parte la pregunta ni siquiera es si lo puedo pagar o no.
Para decidirme por un piso en este momento debe satisfacer algo más. Tengo que verlo, me tiene que gustar y estar en un precio que realmente piense que merece la pena. Estamos en la situación en que hay pisos por los que no merece la pena pagar ninguna cantidad.
La oferta existente invita a pensar que muchos de los que actualmente se ofrecen a precios que empiezan a parecer ajustados no podrán encontrar comprador. Es posible que lo que estaba dispuesto a comprar en 120.000 euros ahora no me merezca la pena por más de 80.000 o que ya no esté dispuesto a comprar a ningún precio aquello por lo que hubiese pagado 90.000.
En un escenario de bajadas continuadas y generalizadas ¿quién quiere vivir en un sótano sin luz natural? ¿hay demanda para pisos sin ascensor ni posibilidad de ponerlo? ¿qué pasa con los que ni si quiera podemos considerar vivienda? ¿con aquellos cuya reforma vale más de lo que estás dispuesto a pagar por el piso?








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