Se han hecho su composición de lugar y quieren repartir 20.000 euros por cabeza, por lo que encajarán muy mal las negociaciones a la baja. Tú piensas que de nada a 15.000 por barba ya es una diferencia sustancial, pero ellos no pueden aceptar esa oferta: una vecina que pedía una burrada hace unos meses ya no tiene el cartel.
Lo que te ofrecen es una escombrera. Allí vivió su familiar hasta hace dos años. No lo pusieron antes a la venta por si alguno de los nietos se lo quedaba, pero no les pareció lo suficientemente digno. Y ahora, con el mercado a la baja, vienen las prisas. No preguntes por las manchas de humedad, las peculiaridades de la cocina, ni otros detalles: nadie sabe nada.
Y así estamos, pidiendo por pisos de segunda mano de más de 40 años, sin ascensor, ni trastero, ni garaje, con reformas que costarían tanto o más que el propio piso... lo mismo que por pisos nuevos. Pues nada... a esperar.







